RETO MÓDULO 2 - CAMILLE CLAUDEL

 

Camille Claudel

Camille Claudel 

Camille Claudel - Vertumno y Pomona

Ha sido muy difícil elegir una única mujer sobre la que hablar en este reto del Módulo 2 ya que existe infinidad de mujeres invisibilizadas en todos los ámbitos de la sociedad, en la política, en la educación, en la ciencia o en el mundo de la cultura y el arte. 

Hasta hace pocos años en los libros de texto apenas aparecían modelos femeninos en ninguna de las áreas y las que aparecían era a la sombra o vinculadas a una figura masculina para dar a entender que se las mencionaba no por mérito propio, sino por estar asociadas a un hombre. Tenemos algunos ejemplos como Marie Curie, Berthe Morisot o Frida Kahlo.

En el ámbito científico desde hace unos años se está intentando reparar este olvido de la figura de la mujer y restaurar la autoría de sus descubrimientos. Mujeres como Rosalind Franklin, Katherine Johnson, Marie Anne Pierrette Paulze de Lavoisier o Hedy Lamarr han recuperado la autoría de sus trabajos y el reconocimiento en sus áreas de investigación.[2]

En el mundo del Arte ha ocurrido lo mismo. Son escasos los ejemplos de mujeres respetadas y valoradas por sus obras. Trabajaban en los talleres de sus padres o esposos y muchas de sus obras las firmaban las figuras masculinas de su entorno o pasaban a la posteridad como obras “anónimas”.

En la actualidad los grandes museos están trabajando para reivindicar las obras realizadas por mujeres, como es el caso del Museo del Prado o del Museo Thyssen-Bornemisza, que de octubre del 2023 a febrero del 2024 acogió la exposición temporal “Maestras[3] dando visibilidad a las grandes obras de arte realizadas por artistas femeninas desde el S. XVI hasta el S. XX como son Artemisia Gentileschi, Angelica Kauffmann, Clara Peeters, Rosa Bonheur, Mary Cassatt, Berthe Morisot, María Blanchard, Natalia Goncharova, Sonia Delaunay o Maruja Mallo.

Pero yo me he querido centrar en la figura de Camille Claudel porque es un ejemplo más de cómo la genialidad de las artistas ha quedado en segundo plano y son más conocidas por su vida sentimental que por su obra. Una mujer con talento que durante muchos años si se la nombraba era para vincularla como musa, colabora y amante de Auguste Rodin.

Camille Claudel nació el día 8 de diciembre de 1864 en Fère-en-Tardenois, Francia[4]. Según se sabe sintió una atracción por la escultura desde que era pequeña. Su padre favoreció el desarrollo de su pasión y pasó a ser alumna de Alfred Boucher que reconocería en ella un gran talento. En 1882 Paul Dubois la admite en la Escuela de Bellas Artes. Llega a París en 1883 con el fin de perfeccionar su técnica e ingresar en la Academia Colarossi. Ese año conoce a Auguste Rodin y poco después empieza a colaborar con él en su taller realizando pies y manos en las figuras de sus encargos. También realiza figuras en “Las Puertas del Infierno”.

Inician una relación sentimental y colaborativa siendo inspiración mutua en las obras del otro. En 1892 Camille se separa de Rodin y sigue su creación artística. A pesar de la separación Rodin remitió cartas de recomendación a críticos influyentes de la época a su favor. Las obras de Camille tienen éxito y son incluidas con frecuencia en las revistas de arte, pero Camille cada vez se va alejando más de las relaciones sociales y pasaba mas tiempo encerrada en su taller, siendo su última gran exposición en 1905.  Su madre y su hermano no apoyaban su actividad creadora y con la muerte de su padre, tras uno de los episodios de “crisis nerviosas” (término que comúnmente se achacaba a las mujeres que no se conformaban con lo que se esperaba de ellas en su sociedad) la internaron en un psiquiátrico con la orden de no permitirle visitas. Estuvo encerrada hasta su muerte desde 1913 a 1943 y enterrada en el propio hospital psiquiátrico con una lápida sin nombre, identificada sólo por una numeración. Al morir su hermano Paul Claudel en 1955 los descendientes se propusieron recuperar la memoria de Camille, aunque no lograron recuperar sus restos mortales para trasladarlos con el resto de la familia.

La historia de Camille, es una más de tantas mujeres tachadas como “locas” para reprimir su expresividad e impedir que se saliesen del canon impuesto para ellas en la sociedad. No es extraño ver como las explosiones emocionales de los hombres se permiten y justifican como arranques de genialidad, y sin embargo en el caso de las mujeres esas mismas explosiones emocionales se tachan de “locura o ataques nerviosos propio de humores nefastos” y se usaban como excusa para recluirlas en casa (en el mejor de los casos) o en psiquiátricos para acallar su voz.

La historia ha sido escrita por hombres y para hombres, por lo que para poder restaurar la imagen de las mujeres que han contribuido al desarrollo de la sociedad hay que acercarse con una mirada crítica a los libros de historia y hacer una lectura desde otro punto de vista, intentando rescatar los logros de tantas mujeres que han sigo invisibilizadas a lo largo del tiempo. 


 Camille Claudel y Jessie Lipscomb 1899. Taller de Rodin


Camille Claudel  - La edad madura



[1] Imágenes recogidas de https://es.wikipedia.org/wiki/Camille_Claudel

[2] https://www.mujerhoy.com/womennow/noticias/cientificas-olvidadas-nomorematildas-katherine-johnson-20220211065616-nt.html

[3] https://www.museothyssen.org/exposiciones/maestras

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Camille_Claudel

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